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07 enero, 2007

COMO LEER UNA IMAGEN


¿QUÉ VEMOS CUANDO MIRAMOS?[1]

A través de las ondas de la radio que transmiten las noticias de la mañana, se escucha al periodista y conductor comentar la tapa de un diario. La memoria visual acude de inmediato para conformar una imagen mental. Según cuenta el periodista, se trata de la reproducción de una obra de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina que muestra la Creación de Adán. El periodista, con familiaridad, agrega al virtual oyente:

_”Es la del dedito... ¿viste?”

Tapa del diario : 05/10/1999 (Buenos Aires).

La noticia a la que la portada del diario se refiere[2] es substancial desde un punto de vista político-jurídico, y esto seguramente habrán opinado los que decidieron colocarla en el lugar más importante del diario. Lo interesante para este análisis es la manera que en un espacio y momento determinados juegan imagen y palabra: una noticia, una obra de arte consagrada, un diario, un titular. La noticia está referida a la situación de un “general golpista” (como lo llama el diario) y el presidente de la Nación en ese momento: Carlos Menem. A pesar de que supuestamente el general ha violado la Ley de Asilo haciendo declaraciones políticas dirigidas a sus compatriotas, el gobierno argentino decide no aplicar ninguna sanción y continuar manteniendo dicho asilo.

Como suele ocurrir con las tapas de los diarios, la noticia elegida es aquella que la empresa periodística considera como más importante del día, según distintos criterios: comerciales, políticos, sociales, etc. Este diario en particular (Página 12), se caracteriza por elaborar las tapas de una manera singular. Otorga un papel relevante a la imagen, y la relaciona con títulos originales y de impacto. Tanto las imágenes como el titular fundamental, así como la relación entre ambos, están habitualmente cargados de sobreentendidos y de múltiples referencias. Además de marcar claramente la posición ideológica del diario, puede decirse que el lector al que apunta es medianamente informado, con una cierta base cultural y de clase media instruida. Las tapas así como los titulares están plagados de intertextualidades relacionadas con la literatura, el cine, el arte, la poesía.

La noticia del día para este diario está presentada por medio de una tapa particularmente atractiva: por medio de un fotomontaje, se han ensamblado las imágenes de la " de Adán" hecha por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina con los rostros del general paraguayo Lino Oviedo en el lugar del rostro de Adán y del ex presidente Carlos Menem, en el lugar de Dios Padre. Para dar espacio al conjunto se cambió la disposición de la hoja, habitualmente en posición vertical a horizontal. El gran titular que acompaña las imágenes dice PERDONAR ES DIVINO. Como se ve, ha sido cambiado el sentido de “transmitir la vida” que acompaña la imagen de la Creación, por el de “perdonar”, pero la relación de poder entre las figuras se mantiene: aún cuando alguien estuviera poco informado sobre la situación política de Argentina de esos tiempos, tendría una idea clara sobre lo que el diario opina acerca del poder que el Presidente cree y desea tener.

Pero lo que resulta más atractivo para el análisis va más allá de la relación entre la noticia y la utilizada para transmitirla. Tiene que ver con el uso de determinadas imágenes en los medios de difusión masiva gráfica.

Se exhibió la portada del diario en la cartelera del colegio dedicada al arte, acompañándola con una reproducción de la obra original de Miguel Ángel y una serie de preguntas:

EL GRAN ARTE DA PARA TODO:

¨ ¿Supervivencia de las grandes obras?

¨ ¿Desacralización del arte?

¨ ¿Irreverencia religiosa?

Las reacciones que se produjeron fueron variadas: para algunos chicos la imagen resultada muy desagradable, chocante, particularmente por ver al General paraguayo ocupando el lugar de Adán, para otros era indiferente, para un tercer grupo la respuesta era altamente favorable: la tapa era divertida, ingeniosa y original.

Por de pronto, el cuidado puesto en respetar la calidad de la imagen, no solamente dándole un espacio que tiene en cuenta el formato (armado horizontal de la página) sino especialmente por el uso del color y por la calidad del fotomontaje, revelan una clara intención de dar a la imagen una presentación adecuada y enaltecedora. Sin embargo, podría decirse que todo lo mencionado no sería necesario si lo que se deseara fuera solamente llamar la atención del futuro lector. Está claro que la intención va más allá de ese intento. A lo que se apela es a conmover a un lector medianamente informado y hacerlo partícipe de un juego. Este lector es conocedor de, al menos, las obras más famosas del arte occidental, y por supuesto la bóveda de la Capilla Sixtina está entre ellas, y también Miguel Ángel goza de gran popularidad entre el lector medio de la Ciudad de Buenos Aires, que es donde mayoritariamente se distribuye este diario.

Sin embargo, hay otros caminos por los cuales puede decirse que esta obra resulta familiar para un público más amplio. Así como La Gioconda se ha popularizado y hasta vulgarizado perdiendo su sacralidad, su "aura" (a la manera de Walter Benjamín[3]), podríamos decir que la Creación de Adán se ha multiplicado hasta el infinito, no solamente a través de innumerables reproducciones (sobre todo luego de la restauración de 1984), sino que ya está transformada. La sinécdoque[4] producida con las manos de ambos a punto de tocarse ha recorrido el mundo (al menos el occidental) en miles de reproducciones que las han seccionado de la obra original dándole identidad propia. Las manos de Dios y Adán ya son una obra aparte. Utilizadas en la publicidad, en los graffiti y hasta en el cine, cualquiera puede hoy reconocer en ellas ese gesto supremo del transmitir la vida o la gracia que está presente en la obra sixtina. En la película "E.T.", Steven Spielberg consagró el mismo gesto en una escena: el pequeño protagonista es sanado de una herida en su dedo por el “dedo luminoso” del extraterrestre quien, haciendo contacto con él, produce el “milagro” de la curación. Por otro lado, la difusión de la película también utilizó como imagen de promoción las figuras de ambos personajes en la misma escena. Cuando el director aplica la figura de la curación a través del dedo índice, no hace más que tomar un “tipo”, un modelo de imagen que ya está muy reconocido e incorporado al mundo simbólico. Pero con la nueva creación artística que es la película, se da un nuevo impulso a la imagen que recarga su sentido nuevamente. Cuando el periodista cita la obra mencionándola como “la del dedito”, no sabemos a cuál de las imágenes se podrá “enganchar” simbólicamente el virtual lector: ¿será a la pintura de Miguel Ángel? ¿A las miles de reproducciones fragmentadas de las manos de ambos personajes? ¿O será la imagen transmitida por la película "E.T."?







Afiche de la película "E.T." de Steven Spielberg.





Apelar a las obras de arte consagradas es un recurso muy eficaz, es una práctica reiterada que muchos medios gráficos utilizan en nuestro país y que efectivamente parece atraer de manera infalible. Diarios, revistas, fascículos coleccionables, libros en los kioscos o en librerías, reproducciones, periódicamente se nutren de ellas.

En cuanto al fotomontaje, es indudable que añade la cuota de ejercicio lúdico a que el diario tiene entrenado al lector: se trata de descubrir qué personajes se esconden detrás de las figuras consagradas y cuál es el sentido de la transformación de la imagen. Desde ya que encontrar una imagen artística en el contexto de la portada de un diario lleva casi automáticamente a la relación con la actualidad, pero no deja de ser atractivo de todas formas el descifrar el sentido. A esos efectos, el texto nos orienta de manera clara: PERDONAR ES DIVINO, dice el titular. Si bien el significado de la obra original está alterado (ya que lo que se transmite es la vida y no el perdón), es evidente que se mantiene el gesto de la transmisión desde una figura de la máxima autoridad y/o poder hacia otra que lo recibe. Por otra parte, es también manifiesta (porque es una actitud también muy conocida) la toma de posición del diario (Página 12) respecto de las actitudes presidenciales: una postura crítica que aquí se ha elevado hasta la ironía y el sarcasmo: el presidente se siente o se cree Dios.

Colocar la reproducción en la cartelera de la escuela reservada para el Arte tenía varios propósitos:

1. Motivar la realización una lectura crítica de la portada del diario.

2. Dar a conocer la reproducción de la bóveda de la Capilla Sixtina tal como se observa después de la restauración para enfatizar la relación entre ambas imágenes.

3. Observar las reacciones de los alumnos, principales destinatarios de la cartelera de arte.

Los resultados obtenidos fueron variados: algunos fueron divertidos por lo ocurrentes, otros fueron menos afortunados.

Si los observadores eran varones, encontraban la realización original e ingeniosa. Con las chicas la cuestión fue distinta: algunas hasta se manifestaban molestas y les resultaba desagradable desde distintas perspectivas: por la yuxtaposición de una obra de arte con la cara de un personaje tan poco simpático o por ver a la figura presidencial ocupando el lugar de Dios.


En otro diario local[5], que tomó a su vez la noticia de un diario europeo, se lee este titular:

Los límites de la publicidad

FRANCIA: La Iglesia, en guerra con Volkswagen.

Una campaña de esa fábrica automotriz muestra a Cristo en la Última Cena promocionando al modelo Golf. El caso está en la Justicia.

Según agrega más adelante la información, la publicidad acompaña la imagen de la "La Última Cena" con un texto que dice:

"Amigos míos, regocijémonos, pues ha nacido un nuevo Golf"

"LA última cena". Leonardo da Vinci.

Refectorio de Santa María de las Gracias. Milán.

(Luego de la restauración)

La noticia hace referencia a que la alta jerarquía de la Iglesia Católica de Francia se había irritado de forma tal que había iniciado, a través del Episcopado local, acciones legales contra la firma por considerar que la campaña "atenta contra un símbolo central de la fe cristiana".

Cuando analizamos las distintas funciones que una imagen tiene, según la intencionalidad del emisor, el sentido de la imagen está determinado desde el comienzo. Una imagen puede servir para informar (si se trata por ejemplo de una imagen periodística), para persuadir (si se desea convencer de algo al receptor, como es el caso de la imagen publicitaria), para recrear (cuando se busca deleitar como principal objetivo), o para expresar (cuando el emisor-autor hace llegar al receptor sus emociones, sentimientos, ideas, etc.). Es el caso de una imagen artística, por ejemplo.

Si el análisis de las funciones de la imagen lo hacemos desde el punto de vista lingüístico, deberemos seguir el esquema de Roman Jakobson[6] según el cual una imagen puede ser:

Emotiva: si está centrada en el sujeto receptor (por ejemplo, un retrato).

Conativa: cuando la imagen actúa sobre el destinatario para que se focalice en el mensaje (por ejemplo, la propaganda o la publicidad).

Referencial: si está referida al contexto y orientada al contenido (se trata de la imagen que informa, científica o periodística).

Poética o estética: relacionada con el sentido del mensaje (una obra de arte, por ejemplo).

Y éstas serían las que más nos interesa analizar en este momento. Las clasificaciones realizadas de las distintas funciones de la imagen son muchas. Nos referiremos solamente a las más conocidas y sencillas de comprender con algunos ejemplos. Como puede notarse a esta altura, es muy difícil que una imagen posea una única función, se trate de la función que el emisor le impone o la que se le atribuye según el análisis lingüístico. Las imágenes pueden tener una función predominante o más de una función importante. De hecho, las imágenes (según la semiología) son "polisémicas", porque los sentidos que pueden atribuírseles son muchos, entrecruzados y variados.

Pero algunas veces no es tan sencillo descubrir cuál es la función predominante en una imagen, aun en el caso de que ésta haya sido realizada con una finalidad concreta. Distintas circunstancias hacen, ya desde el proceso de creación, que esa imagen aparezca cargada de valores que superan la función primaria. Si el artista que la realizó es talentoso, famoso o genial, aun cuando esa imagen fuera realizada con una función emotiva o religiosa, se le habrá incorporado un valor estético, expresivo, al sentido de la imagen.

Creo no equivocarme al decir que es el caso de La última cena de Leonardo da Vinci. Los monjes de la iglesia de Santa María de las Gracias, en Milán, encargaron al artista que pintara una imagen de La última cena, un tema muy conocido por esos tiempos (Renacimiento) y habitualmente elegido para presidir un refectorio. Hay muchos ejemplos similares en otras ciudades (por ejemplo, en Florencia: los frescos de Domenico Guirlandaio o de Andrea del Castagno). Es decir que la imagen que Leonardo debía pintar iba a tener una primordial función emotiva-religiosa que pudiera acompañar de manera piadosa a los monjes en sus almuerzos y cenas, junto con las lecturas de los libros sagrados. Sin embargo, por tratarse de un pintor como Leonardo da Vinci, muy valorado y respetado como artista ya en esos tiempos, cabía esperar que la obra tuviera además un importante valor estético. Y lo tuvo, indudablemente: la obra representa uno de los ejemplos más bellos y acabados del arte del Renacimiento. (Ver artículo relacionado en http://yo-y-el-arte.blogspot.com/2006/11/las-imgenes-de-leonardo.html).

Con el paso de los siglos la obra fue difundiéndose y siendo conocida por millones de personas: muchos visitantes la contemplaron en el refectorio, otros la conocieron por los millones de reproducciones, o por las noticias que la involucraron de distintas maneras, ya que el fresco comenzó a deteriorarse muy tempranamente, pero además se salvó milagrosamente de la destrucción durante la 2ª Guerra Mundial. Para colmo, su reciente restauración fue muy criticada. Lo cierto es que, en el presente, es muy difícil que alguna persona no conozca la imagen de La última cena pintada por Leonardo, especialmente luego de la promocionada novela El Código da Vinci. Algunos, como Walter Benjamin, dirán que perdió su "aura". Otros, que la imagen está incorporada al imaginario de todos, y por lo tanto, admirada en forma masiva.

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Una imagen que nació con un sentido religioso, al que se le incorporó un valor estético, hoy reconocido por todo el mundo, pero que además es visitada por la gran mayoría de las personas especialmente por poseer dicho valor estético, ¿puede ser considerada patrimonio exclusivo de un grupo religioso para el cual fue realizada? Es cierto que la imagen de Cristo en medio de sus apóstoles, tan bellamente realizada, conmueve a las almas piadosas que evocan la escena evangélica, pero ¿se conmueven menos los que se maravillan con la magnificencia de la escena, con el equilibrio de la composición, con la dulzura de un rostro perfecto? Además la escena, si bien está dispuesta sobre uno de los muros del refectorio de lo que era un antiguo convento junto a la iglesia, para poder apreciarla en el presente el visitante debe abonar el valor de una entrada, de la misma manera que si ingresara a un museo. Algo similar a lo que ocurre con la Capilla Sixtina pintada por Miguel Ángel, o los frescos pintados por Massacio en la iglesia del Carmen en Florencia, y con cientos de ejemplos más. Por consiguiente, es casi imposible afirmar hoy que esas bellas imágenes son sólo religiosas y por lo tanto patrimonio de los fieles del credo que les dio origen. Hoy ya pertenecen a todos. Y ya sabemos cómo los elementos simbólicos son reinterpretados, vueltos a elaborar y resemantizados. En infinidad de ámbitos podemos ver la cara de la Gioconda, o las manos de Dios y Adán de la Sixtina, o la cara de la Venus de Botticelli, por nombrar sólo unos pocos de los innumerables ejemplos que existen.

Tapa de Página 12. Daniel Paz. (Con motivo de la formación del gabinete ministerial del presidente Fernando de la Rúa).

En consecuencia, a estas alturas parece desmesurado considerar que siempre es ofensiva la apropiación de una imagen con una finalidad distinta de la que le fue atribuida en sus comienzos. Si después de 400 años una imagen sobrevive y renace, aunque aparezca con otros códigos que la recrean, más que agravio es un cumplido, un tributo. Cabe más bien el orgullo de pertenecer a una cultura que posibilitó el nacimiento de artistas tales y obras tan maravillosas que ahora son de todos.

María Rosa Díaz. "Mirar y ver: reflexiones sobre el arte". Editorial De los Cuatro Vientos. Buenos Aires. 2005.

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Bibliografía:

§ Imagen y educación: Miguel Ángel Santos Guerra. Magisterio del Río de la Plata.

§ Introducción al análisis de la imagen: Martine Joly. Biblioteca de la mirada.

§ Lectura de imágenes: Roberto Aparici, Agustín García Matilla.

§ El poder de la imagen: Jorge Frascara. Ediciones Infinito.


[1] Publicado en la revista Aula Abierta, N° 92, 2000.

[2] Tapa del diario Página 12 (05/10/1999).

[3] “El arte en la era de la reproductividad técnica”, Walter Benjamin.

[4] Sinécdoque: figura retórica que consiste en extender, restringir o alterar la significación de las palabras tomando el todo por la parte o viceversa, el género por la especie o al contrario, etc.

[5] Diario "Clarín", 05 de febrero de 1998, París. Le Monde. Especial para Clarín.

[6] Roman Jakobson: lingüista ruso nacido en 1896.

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18 diciembre, 2006

EL CAMINO DE LOS CREADORES®


Cuenta una historia que hace mucho, mucho tiempo, vivía en la China un rey que necesitaba que alguien le dibujara un gallo. No se sabe muy bien por qué, pero la imagen de ese gallo debía tener una importancia vital para el rey, y por lo tanto tenía que estar muy bien dibujado. Alguien le informó que existía un artista con mucho talento, que con seguridad podría solucionarle el problema. Y hacia su taller se dirigió el rey con todo y cortejo. Hizo su importante pedido al artista y luego se retiró otra vez a su palacio.
Como el tiempo pasaba y el artista no daba señales de haber dibujado el dichoso gallo, el rey se impacientó. No aguantó más la espera y se dirigió nuevamente al taller de aquél a quien había realizado tan trascendental encargo. Cuando llegó, con cara de no querer esperar más, recriminó muy duramente al artista que no había cumplido su pedido. Entonces el susodicho, tomó una hoja de papel, tomó pincel y tinta y con unos pocos trazos dibujó un gallo perfecto. El rey en un primer momento se maravilló, pero luego, recordando su larga espera, se puso furioso, ya que el hombre en apenas unos instantes había dibujado la imagen que él con tanta ansiedad había esperado. Entonces el artista, sin inmutarse, abrió un enorme armario... y de él cayeron como en catarata miles de dibujos con la imagen de un gallo!...

Tal vez la historia no sea más que una invención, pero podría ser la de todos aquellos que saben por experiencia que los buenos trabajos, sean artísticos o de cualquier índole, no pueden hacerse en un abrir y cerrar de ojos. Que requieren tiempo y esfuerzo, ensayos y correcciones, críticas y observaciones. Y quizás, el pedido de alguien!




¿Cómo llegó Picasso a esta síntesis absoluta de la imagen de un toro? Seguramente luego de haber dibujado cientos de toros.




¿De dónde proviene la idea de que el artista necesita , que vive solitario en su taller y que en las noches suplica la visita de las musas para que lo auxilien en su creación? ¿De dónde salen las imágenes que pinta, de sus sueños, de su fantasía, de su imaginación?
En las respuestas a estas preguntas están implicadas distintas áreas del conocimiento humano, y han sido objeto de interés de muchas generaciones. La filosofía, la religión, la mitología, la psicología, la teoría del arte, han dado a lo largo de la historia del hombre las respuestas que cada una era capaz de dar, a través de aquellos que profundizaron en ellas.
Para la mitología griega, por ejemplo, las musas eran nueve diosas, hijas de Zeus, que presidían las artes y las ciencias y que según ellos creían, inspiraban a poetas, artistas, filósofos y músicos. Estaban personificadas como todas las deidades griegas, y el arte muchas veces las representó en historias ambientadas en el Parnaso o en sus relaciones con los mortales. Sin embargo, la idea del artista individual, la idea del genio, no era patrimonio del pensamiento griego. El hombre dedicado al arte era en Grecia un artesano, alguien que trabajaba con sus manos y que conocía su técnica a la perfección. Que ponía su saber y su talento al servicio de la comunidad y del estado, quien a su vez le encargaba las obras que necesitaba.
En los comienzos del Renacimiento, durante el siglo XV, también el artista era un artesano. Iniciaba su trayectoria en el taller de otro artista, ya reconocido, y desde allí perfeccionaba su arte y adquiría conocimientos para concretar los encargos que los mecenas, los príncipes o la Iglesia le realizaban.
Recién en el siglo XVI, cuando un mayor individualismo se apodera de la sociedad occidental, comienza el artista a ser visto como alguien que es capaz de grandes realizaciones, que se diferencia del resto de los mortales por sus dotes especiales y que merece admiración, respeto, recompensas materiales y honores. Giorgio Vasari en su obra “Vida de los más célebres pintores, escultores y arquitectos”, un testimonio invalorable del pensamiento de su época, nos cuenta sobre Leonardo:

“Los cielos suelen derramar sus más ricos dones sobre los seres humanos _ muchas veces naturalmente, y acaso sobrenaturalmente _ pero, con pródiga abundancia suelen otorgar a un solo individuo belleza, gracia e ingenio, de suerte que, haga lo que haga, toda acción suya es tan divina, que deja atrás a los demás hombres, lo cual demuestra claramente que obra por un don de Dios y no por adquisición de arte humano”.

Este pensamiento no era exclusivo de Vasari, era la forma en que sus contemporáneos veían a Leonardo da Vinci, y otro tanto podría decirse acerca de cómo eran considerados Rafael o Miguel Ángel.
La idea del artista (músico, poeta, científico,) genial, el creador solitario e inspirado, es también patrimonio del pensamiento romántico. A partir del siglo XVIII pero sobre todo en el siglo XIX, el espíritu romántico comenzó a sobrevolar todo el mundo artístico e intelectual. Las ideas de Rousseau propugnaban el culto al individuo y celebraban la libertad del espíritu humano. “Siento antes de pensar”, decía Rousseau, y ése era el tono que predominaba en la poesía, la literatura, las artes plásticas, la música. La idea de la libertad humana estaba relacionada con la naturaleza, una naturaleza “ideal” donde el hombre incontaminado por la civilización (el “buen salvaje”) era el modelo al cual volver frente una cultura corrompida, agobiante, y frente al racionalismo imperante. En ese universo romántico también estaba presente lo sobrenatural, junto con la fantasía, los mundos oníricos y las pesadillas. Es muy significativa la imagen del pintor español Francisco de Goya que representa las pesadillas que produce la razón. Realizó una serie de grabados conocida como los “Caprichos”, un trabajo donde el pintor se revela muy crítico con la sociedad de su tiempo y muestra sus fantasmas.

"El sueño de la razón produce monstruos". Francisco de Goya.

Sin embargo, los caminos de la artística no parten sólo de la imaginación del artista, o al menos, no es ésa la única fuente de donde toma elementos para su obra. Los temas, los motivos que aparecen representados muchas veces son inspirados por la poesía, por la literatura, por la vida real o incluso por las obras de otros artistas. Otras veces esos temas y motivos son producto del “encargo” de algún mecenas, o de alguna institución que, con seguridad, dará precisiones sobre las características del trabajo solicitado, como el dibujo del gallo de nuestra historia.

Si consideramos a Goya como uno de los precursores del romanticismo, tanto por los temas de algunos de sus cuadros como por el tratamiento expresivo y anticonvencional de los mismos (recordemos su serie de pintura negra, o “Los fusilamientos del 3 de mayo”, por ejemplo), no debemos olvidar que durante muchos años fue pintor en la corte de Carlos IV, donde realizó importantísimas obras que inmortalizaron no solamente la imagen del rey sino de toda su familia (“Familia real de Carlos IV”). Ser pintor de corte, es decir, trabajar para el rey y en el palacio era un honor y una aspiración para muchos artistas. En siglos anteriores, también para la corona, habían trabajado Velázquez, van Dyck y Rubens. Todos ellos desarrollaron su talento para construir la imagen de los señores para quienes trabajaban . Sin embargo, nadie podría hoy cuestionar el valor artístico de sus obras. Cada uno de ellos, aún trabajando por encargo y con temas prefijados, fue capaz de innovar y de producir con enorme creatividad.
Cuando el papa Julio II encargó a Miguel Ángel que pintara la bóveda de la Capilla Sixtina, conocía sus cualidades artísticas. Sin embargo Miguel Ángel se resistía. Su principal campo de acción era la escultura y por lo tanto encarar una empresa pictórica tan inmensa podía resultar una tarea imposible. Fue tal vez la obra donde con mayor maestría se pudieron aunar un trabajo a pedido y una creación genial.

¿Por dónde pasarán entonces la creatividad o la inspiración?

Se sabe que Miguel Ángel trabajaba de manera incansable, casi solo, y hasta los 84 años cuando murió, estuvo dedicado a su arte. La escultura llamada Piedad Rondanini que se encuentra en el Castillo Sforza, en Milán, quedó inacabada. En ella trabajaba cuando sus días terminaron. Respecto de Leonardo, el mismo Vasari que nos habla de “don divino”, y... “talento sobrenatural”, nos dice en la misma obra que “Todos los días hacía modelos y proyectos”... o... “Pasó mucho tiempo dibujando metódicamente...”. Pero mejor aún es leer al mismo Leonardo acerca de cómo debe trabajar un pintor:

“Afirmo, e insisto en ello, que es preferible dibujar acompañado, y no en soledad, según razones diversas: la primera es que, si tus conocimientos no bastan, te avergonzarás de que te vean los dibujantes, y una vergüenza de este tipo estimula el estudio. En segundo término, debido a que la sana envidia hará que desees contarte entre aquellos que reciben mayores alabanzas que tú, y que tales alabanzas han de aguijonearte. Finalmente, debido a que podrás aprender de aquellos que están más aventajados que tú; y en caso de ser tú mejor que los otros, obtendrías provecho evitando sus errores y las alabanzas ajenas aumentarían tu virtud”.

¡Qué lejos están estas palabras de la idea del genio solitario y de la inspiración divina! ¡Cómo se humaniza la figura de Leonardo! De sus palabras podemos tomar en cambio otras ideas:
  • La mirada de los otros (dibujantes) puede servir de crítica constructiva.
  • Debemos aumentar nuestros conocimientos para no “pasar vergüenza”.
  • La envidia sana y el afán de emulación, estimulan el aprendizaje.
  • Es positivo aprender de los que saben más que uno.
  • Es bueno aprender evitando los errores de los otros.
Seguramente podrían extraerse más ideas subyacentes de este breve párrafo, pero en ningún momento en su obra habla Leonardo de inspiración sino solamente (“solamente”) de trabajo y de método.

Con relación a la , en esta época parece patrimonio exclusivo de la publicidad. Para Marshall Mc Luhan , la publicidad es la mayor forma artística del siglo XX. Hoy los publicistas son vistos como los “creativos” y se ha transformado el adjetivo en sustantivo. En una sociedad de consumo como la nuestra, donde lo más importante es vender y comprar, la creatividad es aplicada en crear necesidades que impulsen a los consumidores a concretar sus deseos. Así como durante mucho tiempo distintas ciencias se ocuparon de encontrar respuestas a los interrogantes sobre las formas de creación, las motivaciones, las percepciones, etc., también hoy muchas ciencias (la psicología, la sociología, la semiología, la estadística, por ejemplo) hacen sus aportes al campo de la publicidad.
Pero la creatividad, es decir, el camino hacia la creación (artística, poética, musical, literaria...) no tiene una única dirección. Justamente el hallazgo de una respuesta o una solución se transforma en creativa cuando es original, distinta. Y esto por lo general ocurre cuando los caminos transitados para encontrarla no son los habituales. Muchos pensadores han estudiado este proceso de la mente que busca soluciones o ideas originales y concuerdan en que se trata de dos tipos de pensamiento:

  • El pensamiento convergente: se trata del pensamiento lógico, el que transita el camino esperado, ordenado, y que llega a soluciones previsibles, como los algoritmos.
  • El pensamiento divergente: transita por un camino de múltiples direcciones, no es ordenado sino aleatorio, es flexible. Es el pensamiento intuitivo.

No hay un único tipo de inteligencia ni tampoco una sola creatividad. Por la misma razón tampoco puede haber un solo estilo creativo. Según la frase de Deng Xiaoping, “No importa si el gato es blanco o negro siempre que se coma los ratones”. Debemos encontrar el camino que es más apropiado para nosotros.
Según algunos estudiosos de la mente humana hay determinados momentos de la jornada en que la mente encuentra un resquicio por donde manifestarse con más libertad. Lo he experimentado personalmente unos instantes antes de entrar en el sueño y también unos instantes previos a despertar completamente. Había tratado durante la vigilia de encontrar la solución a un problema que parecía imposible, con la consiguiente preocupación que genera una situación semejante. Pues bien, en esos momentos señalados antes, como una revelación, apareció desde mi mente la solución al problema. En otros casos, se trató de una idea original pero sobre todo efectiva respecto de cómo encarar algún trabajo, o redondear una idea. Parece ser que durante la vigilia, todas las cuestiones que nos rodean ocupan nuestra conciencia y obstruyen el normal fluir de las ideas. En esos instantes previos o posteriores al sueño pero cercanos a la plena conciencia, la mente está como “relajada”, descansada, menos presionada, y por lo tanto es capaz de trabajar con mayor efectividad. Estos estudiosos llaman a ese estado de la mente “estado Alfa”, y consideran que puede alcanzarse de manera deliberada, si se tiene suficiente entrenamiento. En una carta que escribió a un amigo, Beethoven le contó cómo había concebido un canon mientras dormitaba en un carruaje:

“No bien desperté, el canon se desvaneció de mi mente y no pude recordar nada de él. Al día siguiente, viajando en el mismo carruaje, el canon volvió a pasar por mi mente y entonces no demoré en escribirlo”.

De todas formas, creemos que los caminos de la creatividad van a estar además ligados al trabajo y al esfuerzo, con nuestra mano, con nuestra pluma, con nuestra mente o con nuestro teclado de la PC. No puede haber más excusas. El “hoy no estoy inspirado” ya no cuenta. En todo caso, como una vez dijo Freud

“Si la inspiración no viene a mí salgo a su encuentro, a la mitad del camino”.

(Maria Rosa Diaz. "Mirar y ver: reflexiones sobre el arte". Editorial De los Cuatro Vientos. Buenos Aires. 2005)

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Bibliografía consultada:
  • Leonardo da Vinci: Tratado de la pintura.
  • Giorgio Vasari: Vida de los más célebres pintores, escultores y arquitectos.
  • Orlando Aprile: La publicidad estratégica.
  • Revista Descubrir el arte, N° 11, enero del 2000.
  • Enciclopedia Multimedia Encarta 2000, de Microsoft.
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