10 febrero, 2007

La teoría de las INTELIGENCIAS MÚLTIPLES (1ª parte)


Esse est percipi [1]
(Ser, es ser percibido)(1ª parte)
Cuando se inicia el año escolar los docentes que nos encontramos con uno o varios grupos numerosos de alumnos recurrimos a la natural tendencia a clasificarlos. Y digo "natural" porque el que se enfrenta a un "mundo nuevo" necesita, por razones de sobre vivencia, recurrir a algún tipo de clasificación que facilite, al menos al comienzo, una relación que podría ser complicada: un aula abarrotada con 40 alumnos o más, mobiliario obsoleto y apiñado, pizarrones deteriorados y una materia como Artes Plásticas que requiere de un mínimo espacio para trabajar, son elementos para tener en cuenta. Y si para los docentes ese universo de personitas que en virtud del número puede resultar inquietante, también representa un mundo nuevo, para los chicos de primer año, todo es nuevo: la escuela, los compañeros, las materias, los docentes. Y los profesores, como los propios chicos, también somos clasificados y etiquetados. Es tiempo que lo sepamos con claridad: los chicos nos "bautizan", y no siempre esas etiquetas nos harían sentir orgullosos. También aquí la necesidad de encasillar tiene una razón de economía vital: es mucho más fácil empezar a entender ese nuevo mundo si uno tiene algunas cosas claras y ordenadas. O al menos cree tenerlas. Pero el recurso de "poner " tiene sus peligros.
En su libro "Buenos y malos alumnos. Descripciones que predicen" analiza la importancia que tienen estas clasificaciones que hacemos los docentes, en la posterior evolución de los alumnos. Dice la autora:
"Al nombrar y etiquetar, realizamos un acto productivo. En parte contribuimos a constituir aquello que nombramos".
¿Cuál es la diferencia entre las etiquetas que los chicos nos ponen a los docentes y las que nosotros les ponemos?
Los profesores no conocemos esas etiquetas y por lo tanto poco pueden influirnos, pero los alumnos ven al maestro como un espejo con el que construyen su identidad. No necesariamente llamamos a los chicos con las etiquetas con que los designamos, pero nuestras actitudes, nuestros gestos y muchas veces también las palabras, llevan la carga de la significación que les asignamos. Y lo más serio de la cuestión es que, al atribuirles determinadas características que ellos supuestamente tienen, estamos también volcando nuestras expectativas.
(...) "Toda clasificación (...) no sólo implica una distinción del objeto o sujeto sino también una valoración y una expectativa, esto es, un resultado esperado"[2]. El docente es la autoridad, es el que enseña, porque pertenece a una institución que lo legitima, y por lo tanto todo lo que el docente transmita, el alumno lo va a recibir en el marco de una relación muy asimétrica. El profesor es el que tiene el poder, dado por la institución y por su saber, y lo que el chico vea reflejado en él será la imagen que el docente tenga de él. Y a esa imagen probablemente va a responder.
Si bien aquella primera necesidad de clasificar para poder comprender podía ser justificada, encasillar de manera permanente termina generando una pobre o casi nula comunicación. Es establecer desde un comienzo unos parámetros dentro de los cuales los chicos no van a poder moverse, porque tendrán que responder a lo que esperamos de ellos. El alumno al que etiquetamos como "inteligente" tendrá con seguridad más posibilidades de ser exitoso a lo largo del Ciclo Lectivo que aquel al que, desde el primer día, le hemos puesto la etiqueta de "lento", o que "no tiene muchas luces".
Pero, ¿de qué manera etiquetamos los docentes?
¿Todo es según el color...?
Ninguna mirada es neutra. Todo lo que percibimos está teñido de subjetividad. Como dice Edgar Morin [3].
..."todo lo que vemos, todo lo que percibimos, es una traducción y una reconstrucción.
...Necesitamos correctivos para nuestra percepción. (,,,) Puesto que nosotros traducimos, puesto que nuestros sentidos seleccionan el objeto, puesto que nuestros aparatos de medida mismos se inmiscuyen en el objeto, es evidente que para nosotros la realidad no existe en sí misma. Conocemos las cosas desde nosotros".
El docente ve, a través de su propia subjetividad, determinadas características en los alumnos que no necesariamente responden a la observación de lo real. Si el docente valora la creatividad, o el orden, o la velocidad en la respuesta, esos serán los parámetros con los que tratará de "ver" a sus alumnos, y casi con seguridad se los hará saber de alguna forma. Si bien la manera privilegiada es la verbal, no es la única: los gestos, el tono de voz, la actitud corporal, las miradas, los desplazamientos en el aula, todo eso contribuye a, y a veces define, un tipo de relación que se transforma en significativa para el niño, el púber o el adolescente. También es fundamental la relación que el mismo docente establece en el funcionamiento del grupo-clase. Los trabajos individuales, la conformación de los grupos, hasta el tipo de actividades que proponga, van a ir "marcando" esta valoración de los alumnos que el docente tiene, y que los chicos perciben. Esta percepción de los chicos sobre sí mismos, y su relación con el grupo, es la que, según Kaplan, ayuda a construir una identidad con determinadas características que no necesariamente responden a una realidad objetiva. Rosenthal y Jacobson [4] dicen que:
"En una clase dada, los niños de los que el maestro espera un desarrollo mayor mostrarán tal desarrollo".
Según la mitología, , decepcionado por no hallar ninguna mujer que satisficiera sus expectativas, realizó la escultura de una, perfecta según su gusto, y luego se enamoró de ella. El libro de estos autores se basa en esa idea: si el maestro muestra al alumno lo poco que espera de él, será muy poco lo que del alumno logre. A la inversa, del alumno que crea inteligente tendrá mayores expectativas y seguramente logrará más. Un grupo de alumnos con dificultades en varias materias, y de los cuales yo era tutora, se quejó un día porque la mayoría de los docentes "daban su clase" sólo para el grupo de los "4 fantásticos", y al resto casi no los miraban y, mucho menos, atendían. ¿Quiénes habían sido etiquetados como los "4 fantásticos"?: un grupo de 4 alumnos de la clase que tenían las más altas notas en casi todas las materias, pero que además eran rápidos, participativos, acaparadores de la atención. ¿Los más "inteligentes" tal vez?

"Pigmalión". Edward Burne-Jones. 1878. Museos y galería de arte de Birminghan.

Dice Carina Kaplan:
"Conocer los esquemas con los que el maestro clasifica a sus alumnos, las valoraciones que él tiene de cada uno de los chicos y el tratamiento diferencial que reciben, pueden ayudarnos a repensar las prácticas reales, enriqueciéndolas a la luz de nuestras expectativas.(...) El logro de la tan mentada "libertad de oportunidades" para todos los chicos no es tan sólo un problema externo a la escuela, sino que la compromete en su cotidianidad"[5].
Uno de los aspectos que, según Carina Kaplan, los docentes consideran más valioso en los alumnos es la inteligencia. Por lo tanto muchas clasificaciones encajan en el binomio inteligente - no inteligente, aunque el adjetivo pueda variar de matices. ¿Y cuáles son los parámetros para medir la inteligencia? Pero también,¿qué significa ser inteligente?, ¿se nace inteligente?, ¿envejece la inteligencia?, ¿es una sola la inteligencia?, ¿hay una única y privilegiada manera de aprender?
Una inteligencia versus muchas inteligencias
Una de las mayores exigencias a la Escuela de hoy es que sea democrática, es decir, que tenga en cuenta la diversidad y permita a todos los que concurren a ella acceder al conocimiento y a las herramientas que les permita crecer para poder desenvolverse en la vida. Y entonces tal vez sea el momento de empezar a pensar en que la homogeneización no es el mejor camino. Que no puede haber parámetros iguales para todos, ya que no somos todos iguales.
Y para esta escuela que debería prestar más atención a la diversidad también nos resulta oportuno acercarnos a y la Teoría de las .
La idea de que la inteligencia no es sólo una sino muchas, y que cada persona tiene en potencia todas y cada una de las inteligencias de las que Gardner habla, formando un colorido y variado ramillete, es realmente seductora. Es como si siempre hubiésemos estado esperando que alguien se diera cuenta que puede haber distintas formas de aprender, de entender, de acceder al conocimiento, según las posibilidades de cada uno y según las combinaciones de las citadas capacidades de las que el autor habla.
El trabajo de Howard Gardner comenzó hace veinticinco años, gracias al impulso de una fundación filantrópica holandesa, la Fundación Bernard van Leer, que tenía interés en que se investigara sobre el potencial humano. Como derivación y dentro de la Escuela de Graduados de Harvard, un grupo de investigadores fundó el Proyecto Cero de Harvard, centro de gestación de una serie de proyectos y que generó, entre otras, la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner con la formulación de la nueva estructura de la mente. El primer libro en donde este psicólogo cognitivista volcó el resultado de sus investigaciones es "Estructuras de la mente: la teoría de las inteligencias múltiples", en 1983. Pero en realidad sus trabajos habían comenzado mucho antes.
Gardner, al igual que otros investigadores, se resistía a aceptar que con un tipo de evaluación realizada con lápiz y papel, en un tiempo limitado y fuera de contexto (como ocurre con la mayoría de los test), se pudiera conocer con certeza el nivel de inteligencia de una persona. Y también estaba en desacuerdo con que las capacidades que permiten el desarrollo artístico o musical, por ejemplo, fueran tenidas en menor consideración que las que posibilitan la evolución del pensamiento lógico o el verbal. ¿Dónde ubicaríamos entonces a Leonardo da Vinci, o a Mozart? De hecho, dos libros suyos, uno anterior y otro posterior, a la formulación de la Teoría de las Inteligencias Múltiples, expresan su pensamiento. Se trata de "Arte, mente y cerebro", publicado un año antes, y un ensayo titulado "Educación artística y desarrollo humano".
Las ideas de los investigadores del Proyecto Cero de Harvard se habían basado en las teorías anteriores respecto de la inteligencia, pero no estaban de acuerdo en que esta inteligencia pudiera medirse de una única manera y que además su caudal fuera una herencia inmodificable. Gardner investigó en el campo de la neurología y a las personas con daño cerebral (en el Hospital de veteranos de Boston[6]), evaluó y observó a muchísimos niños normales, analizó a niños autistas y a tontos sabios [7], y luego de aplicar una serie de criterios científicos, llegó a la conclusión de que no hay una única inteligencia sino 7 distintas. También se analizó el desarrollo maduro (etapa final) de algunas inteligencias estudiando la vida y la obra de personalidades en las cuales alguna de aquéllas destacara: Picasso, Mozart, Gandhi, Freud [8], por ejemplo. Diez años más tarde Gardner incluyó una octava inteligencia, la Naturalista, cuyo más famoso representante es Charles Darwin, y planteó la posibilidad de que tal vez existieran otras.
Las 8 inteligencias
Según la nueva formulación de la estructura de la mente, todos nacemos con, al menos, 8 inteligencias que combinamos de manera absolutamente personal según distintas razones (necesidades, intereses, motivaciones), y son las que utilizamos de distinta manera para diferentes situaciones. Todas estas inteligencias estarían en nuestro cerebro desde que nacemos, pero en potencia. Algunas personas nacen con mayores fortalezas (talentos) en ciertas inteligencias y eso determina que, por razones de comodidad, las utilice con mayor frecuencia. En otros casos, las inteligencias en potencia reciben el estímulo temprano de varios agentes (familia, entorno, escuela, alguna experiencia "cristalizante" [9]) y entonces esto permite que su desarrollo sea más importante. Pero hay otra razón que puede ser fundamental a la hora de estimular alguna inteligencia, y es el medio cultural. David Feldman, un investigador que colaboró con Gardner, llegó a la conclusión de que en algunos casos, como el de Wolfgang Amadeus Mozart, se da la prodigiosa coincidencia de tres factores: un enorme talento natural, un estímulo familiar determinante y un medio cultural totalmente propicio y favorable al desarrollo de una inteligencia musical. En la Viena de Mozart la música era un arte muy valorado y formaba parte fundamental de la cultura del pueblo.
Pero ¿cuáles son esas inteligencias de las que habla la Teoría de las Inteligencias Múltiples?
Se trata de la inteligencia verbal-lingüística, la lógico-matemática, la musical, la visual-espacial, la corporal-kinética, la intrapersonal, la interpersonal y la última incorporada, la naturalista. Para cada una de ellas pueden reconocerse determinadas habilidades e intereses, pero para comenzar a referirse a cada una de ellas es necesario definir qué es lo que Howard Gardner considera una INTELIGENCIA:
La inteligencia es:
§ la capacidad para resolver problemas cotidianos,
§ la capacidad para generar nuevos problemas
§ poder crear productos u ofrecer servicios valiosos dentro del propio ámbito cultural.

La teoría de las IM supone que nosotros utilizamos una combinación personal y única de esas inteligencias y con ellas tratamos de adaptarnos a las necesidades que los problemas cotidianos nos plantean, ideamos estrategias y tratamos de aprender. Pero ¿qué pasa cuando en una cultura se privilegian determinado tipo de inteligencias, se evalúa y se enseña según dichos modelos de inteligencia y se valoran los productos relacionados con ellas? Las personas que las tienen menos desarrolladas, porque en realidad su combinación es distinta que la mayoritariamente valorada, seguramente estarán en desventaja, a menos que tengan en alto nivel su autoestima y puedan desenvolverse y descollar a pesar de los obstáculos.
Veamos un ejemplo concreto en una historia de ficción: en la película "Náufrago", protagonizada por Tom Hanks, un joven ejecutivo de una empresa de correos, metódico y detallista, sufre un grave accidente aéreo que lo obliga a vivir en una isla desierta durante mucho tiempo, alejado de su mundo y de su gente. Todo lo que había aprendido y la inteligencia que había desarrollado hasta el momento de su accidente, ya no será de la misma utilidad. Deberá aprender a sobrevivir utilizando otro tipo de capacidades. Esta historia es muy reveladora de la importancia que tienen el contexto y el interés (en este caso, generado por la necesidad) con relación al desarrollo de determinadas inteligencias en el momento de aprender.
A partir de la Teoría de las Inteligencias Múltiples se generaron una serie de proyectos relacionados con ellas. Uno de ellos, el Proyecto SPECTRUM por ejemplo, tiene como objetivo crear nuevas formas de evaluar la aplicación de las distintas inteligencias. El proyecto ARTS PROPEL se propone la enseñanza a través de las artes. Y el programa de ENSEÑANZA PARA LA COMPRENSIÓN se centraliza en el proceso enseñanza-aprendizaje donde el objetivo es que los alumnos puedan aplicar lo que aprendieron demostrando su comprensión mediante distintos desempeños.
(Fin de la 1ª parte)



[1] Esse est percipi (Ser, es ser percibido): esta frase pertenece a Georges Berkeley, filósofo irlandés del siglo XVIII, autor de la teoría del inmaterialismo. ("Tratado sobre los principios del conocimiento humano"). Diccionario Enciclopédico Planeta Agostini.
[2] Carina Kaplan: "Buenos y malos alumnos. Descripciones que predicen".
[3] Edgar Morin: "La realidad y la percepción".
[4] Rosenthal y Jacobson: "Pigmalión en la escuela". Citado por Carina Kaplan en "Buenos y malos alumnos".
[5] Carina Kaplan: op.cit.
[6] Howard Gardner es profesor adjunto de Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston.
[7] Idiot savant: persona que tiene un excepcional desempeño en alguna habilidad humana, y mediocre o muy retrasado en el resto de las capacidades mentales. Un ejemplo: el que cuenta la historia de Raymond, un tonto sabio lógico matemático, en la película "Rain Man", protagonizada por Dustin Hoffman.
[8] Howard Gardner: "Mentes creativas" y "Mentes extraordinarias".
[9] Gardner denomina de esta forma a experiencias tempranas que pueden definir de manera determinante el desarrollo posterior de una persona. Por oposición, llama "experiencias paralizantes" a las que resultan en una orientación inhibitoria de la personalidad.
___________________________________________________________________
La inteligencias múltiples: 2ª parte.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

HOLA ESTOY ESTUDIANDO PARA DOCENTE Y NECESITABA HACER UN ANALISIS SOBRE EL LIBRO DE CARINA KAPLAN "BUENOS Y MALOS ALUMNOS" Y ENCONTRE EN ESTE ANALISIS UN MUY RICO MATERIAL DE COMPRENSION AL TEMA, LA VERDAD ME SIRVIO DE MUCHO... MUCHAS GRACIAS!!

www.pauloandresvargas.blogspot.com dijo...

ME GUSTARIA SABER SI TIENES ALGUNA INFORMACION DE EDGAR MOURIN, BASADO EN LAS INTELIGENCIAS MULTIPLES, PUES TENGO QUE HACER UN TRABAJO EN TORNO A EL Y NO POSEO INFORMACION...GRACIAS

Anónimo dijo...

hola gracias por esta info, m ayudo mucho para el analisis q tengo q realizar, estoy estudiando psicopedagogia y se me pidio que haga lectura del mismoo.. graciass

Greta dijo...

Agradezco a las 3 visitantes de mi blog por sus comentarios. Pido disculpas por el retraso en mi respuesta, pero no pude acceder a él por bastante tiempo.
Gracias nuevamente y me alegra saber que su contenido les resultó útil.

Horacio Aldo Cingolani dijo...

Hola Greta!! Te confieso que leí solo un tercio de tu blog y todos los comentarios. No soy especialista en el tema pues solo fui docente universitario donde la problemática difiere un poco. Sin embargo pude apreciar el carácter didáctico de su orientación, y eso es muy positivo. Te felicito por tu excelente trabajo!! y mantengamos contacto pues el tema me interesa mucho. Saludos y cariños!!!

Greta dijo...

Gracias por tu comentario Horacio, y por leer mi artículo.
Estaremos en contacto, por los blogs y/o por Twitter.
Un saludo.

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